8.17.2012

Diego Martín en Leganés. 16.08.2012



Esta foto publicada en twitter del concierto que ofreció anoche Diego Martín en el Recinto Ferial de Leganés puede resumir gran parte de lo que fue: alegría, ilusión y muchas ganas de hacer disfrutar.

Antes de centrarme en el artista, prefiero destacar todo lo demás, lo cual se puede resumir en el público: público muy difícil. Al tratarse de un concierto gratuito, es de esperar que acuda gente por mera curiosidad, sólo por el hecho de tener a un cantante gratis tan cerca (lo cual, teniendo en cuenta la crisis y el precio al que suelen estar las entradas, puede provocar que se quede aún más gente), pero casi nadie cantaba, o no se oía al menos.

Tuve la suerte de pillar primera fila, aunque fuera bastante esquinado, pero el canto del público apenas se escuchaba. Y eso, para un artista, tiene que ser un poco frustrante. ¿Cómo enganchas a un público que no conoce tus canciones? Con poderío, con arte, con salero. Y ayer Diego Martín, el cual apareció con un cambio de peinado que a mí no me gusta (pero es mi humilde opinión), hizo eso a la perfección. No paró en ningún momento de recorrer el escenario de un lado a otro, utilizó varias veces los altavoces para estar más cerca del público, estuvo haciendo bromas toda la noche e incluso hizo partícipe de estas a los miembros de la banda, los cuales suelen estar relegados no a un segundo plano, sino a un tercero.

Personalmente, me supe todas las canciones excepto una. Canto las que todos en alguna ocasión hemos podido disfrutar en la radio (aquellas personas que escuchen emisoras donde se pongan éxitos y buenas canciones de los artistas españoles, y por desgracia no son muchas), como pueden ser El final de cada día, Ruedan o Hasta llegar a enloquecer. Abundaron las canciones del último CD, 'Melicia'. Además de Ruedan tuvimos la suerte de escuchar Se busca, Pirata en el olvido, Un besito más o Piruetas en el firmamento. Destacar esta última: fue cuando se estaban despidiendo del público, con la banda saludando con Diego Martín y tuvo el placer de obsequiarnos con un trocito de esta canción completamente a capella. Ningún instrumento, ningún ruido, solamente su voz. Eso es lo que realmente hace que un cantante sea bueno (a mi parecer, claro): que no necesite esconderse detrás de ningún instrumento para cantar y emocionar, o al menos tocar un poco el corazón. Y el lo hizo a lo grande.

La curiosidad del concierto vino cuando, presentando la banda, a la mitad del concierto, el teclista comenzó a tocar. Hasta ahí nada extraño, pero Diego Martín empezó a cantar. Una estrofa, otra, lo que parecía un preestribillo y... Ahí se quedó. Al acabar llego el bombazo: era una canción que pertenece al nuevo CD, el cual saldrá muy prontito (palabras textuales). Es una balada, preciosa, de las que enamoran. A mí se me encogió el corazón, logró remover emociones en poco más de un minuto, si es que llegó. Me dejó con ganas de más.


Y es que, como reflexión final, decir que Diego Martín pierde en grandes escenarios. Hay artistas que llenan estadios y otros que llenan pequeñas salas, e incluso los que llenan ambos. A unos les pega más las guitarras eléctricas y a otros las acústicas, o las españolas. Diego Martín es de esos cantantes que ganan millones con una acústica (o una española) en una sala o en un pequeño teatro. Conciertos acústicos, íntimos, donde en el aire no floten las canciones, sino los sentimientos.

1 comentario:

  1. Gracias por la crónica del concierto!!
    Estoy totalmente de acuerdo con el final, cantantes como Diego Martín, suenan mucho mejor en acústico, son mucho más especiales, sin duda...
    Nos vemos en un concierto!! :)

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