5.13.2013

Ayer no termina nunca



Si os digo que es una película únicamente con dos actores (Javier Cámara y Candela Peña) y un único escenario (un cementerio), ambientada en 2017, puede que digáis cómo se puede hacer una película buena con tan pocos actores y un único escenario. Pues os diré que, aun con eso, Ayer no termina nunca es una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo.

Es la primera película que veo de Isabel Coixet y me ha parecido magnífica. Como he dicho, es una película ambientada en 2017 donde se encuentra una pareja, la formada por Javier Cámara y Candela Peña, tras cinco años sin verse. El motivo del reencuentro es por su hijo, que murió cinco años atrás por culpa de una negligencia médica fruto de los recortes. 


Me maravilló el planteamiento de la película. Tiene un guión donde se puede apreciar un dominio perfecto de los silencios: cierto que pueden parecer demasiados, pero son de esos silencios que muchas veces son necesarios, que hablan más que las palabras. A la vez, se va descubriendo tanto la historia como los sentimientos de ambos de forma progresiva y con una normalidad sobresaliente, poco a poco y en el momento preciso. 
También tengo que destacar el juego de enfoques y planos que se hace durante muchos momentos, centrando la atención en el personaje que interesa. Además, se juega mucho con las posiciones, controlando en todo momento el lugar en el que están de pie o sentados, hacia dónde se dirigen, dónde miran, la luz... Y, a pesar de estar todo muy controlado, resulta de lo más natural.

Igualmente, y es algo que me llamó mucho la atención, se incluye el  detalle de poner voz a los pensamientos de los personajes de Candela Peña y Javier Cámara, esos pensamientos que la mayoría de las veces no se dicen en voz alta, aunque en alguna que otra ocasión sí. Y tampoco se abusa de ello, aparecen las veces justas y necesarias. Otro hecho importante y que tiene que ver en esto de los contrastes, se juega mucho con la luz del ambiente: el presente es todo en tonalidades frías, grises, con la estructura de hierro que es el único escenario, reflejando la realidad de España en 2017, donde queda poco espacio a la esperanza; en cambio, cuando se muestra el momento en el que conciben a Dani, su hijo, se muestra a los personajes en medio de la naturaleza, al atardecer, con tonalidades naranja, colores cálidos... Totalmente lo opuesto.


Es una película donde se ha cuidado hasta el más mínimo detalle, donde se ha puesto sumo cuidado en todo lo que influye en la película, hasta en el detalle más pequeño, y donde tanto Javier Cámara como Candela Peña actúan de forma soberbia, con una fuerza y un sentimiento espectacular. El cine no está como para ir todas las semanas (aunque según, porque por ir a ver esta película a finales de abril -y los siguen dando hasta el 30 de mayo-, te daban un vale para volver en mayo por 5'95€, y un vale para un menú normal -palomitas medianas y bebida de 50cl- por 4'50€ en los cines Yelmo Cineplex), pero si os apetece ir y no sabéis qué película ver para que os rente el precio, os recomiendo ir a ver Ayer no termina nunca. Una película diferente, cuidada, natural... Una obra maestra.



¡Por cierto! Hemos superado ya las 3.000 visitas en menos de un año. Poquito a poco esto va creciendo y... Y yo no puedo hacer otra cosa que agradecéroslo. ¡Gracias, gracias, muchísimas gracias! :D

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