5.06.2013

Piel sobre tabla - Encuadernaciones mudéjares en la BNE




¡Vaya exposición! Piel sobre tabla - Encuadernaciones mudéjares en la BNE es un tema del que quería saber más desde que tuve una práctica de Literatura Medieval Española donde nos enseñaron varios códices y manuscritos, sin prestarle apenas atención la tema de la encuadernación por falta de tiempo. Me ha gustado mucho pese a que podrían haber incluido más información y se podría haber de otra forma para sacarle más partido al tema. Se encuentra en la BNE hasta el 19 de mayo y  la entrada es gratuita. En la exposición, podemos encontrar encuadernaciones mudéjares, gótico-mudéjares, moriscas y de lacerías. Los 52 ejemplares expuestos, de origen diverso (la mayoría proceden de instituciones eclesiásticas, como la Catedral de Toledo o el Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial, aunque también las hay que formaban parte de los fondos funcionales de la BNE y otros las compró el Estado), son de los siglos XIV, XV y XVI.




CONTEXTO SOCIAL
Dos fenómenos marcan el periodo comprendido entre los siglos VIII y XV: la dominación musulmana y la Reconquista. Este último está asociado a lo mudéjar, ya que la tolerancia religiosa permitió a los musulmanes y judíos seguir profesando su fe en territorio cristiano, a pesar de que muchas mezquitas y sinagogas fueron santificadas como iglesias y alcázares reales. Las tres religiones de Libro -la religión cristiana, la musulmana y la judía- coexistieron entre el 711 y 1609.


INFLUENCIAS EN LA ENCUADERNACIÓN MUDÉJAR
El mudéjar (del término árabe mudayyan --, que significa aquél a quien es permitido quedarse) es un fenómeno exclusivo de los reinos hispanos de la Edad Media, que implica la continuidad de la estética árabe en las manifestaciones artísticas de los reinos cristianos. Tiene sus raíces en el arte clásico, recoge la herencia cultural mediterránea e integra la estética islámica con estilos cristianos -románico, gótico y renacentista-.


ESTILO MUDÉJAR
Este estilo destaca entre los siglos XIII-XVI, sobre todo en Toledo, Plasencia, Segovia, Valencia, Zaragoza o Barcelona. Fue desarrollado por artesanos musulmanes y judíos y sus rasgos más significativos son los siguientes: motivos decorativos con forma de cuerda; las estructuras de lacerías y la técnica de estampación en seco, gofrada o cincelada. Incorporaron materiales árabes como papelón (fabricado pegando hojas de manuscritos inútiles hasta conseguir un cartón grueso), cordobón (piel de cabra o becerro finamente curtida) y el refozado del lomo con piezas de vitela, pergamino o tela.
En el siglo XV se crea una nueva técnica -el dorado- utilizada por primera vez en Nápoles, dentro del círculo de Alfonso V el Magnánimo. Los materiales que utilizan son tapas de madera, cosido sobre nervios y con pergamino como soporte de escritura.

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Laurent, J. Sevilla Alcázar. Patio de las Doncellas. Puerta del Salón de Embajadores entreabierta [ca. 1870] Fotografía en papel a la albúmina.


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Laurent, J. Granada, interior de la Mezquita (Alhambra). [ca. 1870] Fotografía en papel a la albúmina.

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Laurent, J. Granada, detalle de una faja de los adornos en la Sala de los Escudos (Alhambra) [ca. 1870] Fotografía en papel a la albúmina.



Dentro del estilo mudéjar, respecto a las encuadernaciones, nos encontramos con distintos tipos.

MUDÉJAR DE LACERÍAS
Implica un trabajo meticuloso dando como resultado ejemplares de gran belleza. Está formado por cintas de dos hilos que se entrecruzan, algunos realizados mediante la técnica del repujado o relieve, decorando el resto del espacio de la cubierta con pequeños motivos sueltos, estampados mediante la técnica del gofrado o estampación en seco. De este tipo se podía apreciar una Biblia y diversos libros de estudio.

MUDÉJAR DE BANDAS RECTANGULARES 
Da como resultado una estructura decorativa a base de bandas rectangulares concéntricas formadas mediante la repetición de un motivo suelto, principalmente el cordado. Se asemeja a la técnica empleada en la decoración plateresca española, basada en bandas rectangulares realizadas con ruedas. Los ejemplares expuestos eran del siglo XV y del siglo XVI.

MUDÉJAR DE BANDAS OBLICUAS
Su característica principal es la disposición de bandas que cruzan la tapa creando dos triángulos. En ocasiones, una segunda banda puede cruzarse creando un aspa en la tapa que da lugar a cuatro triángulos. Los motivos son sueltos, cordados y estampados en seco. Distintos tratados árabes ejemplifican este tipo de estilo mudéjar.

MUDÉJAR CON MOTIVO CENTRAL
Se reconoce por la estampación en el centro de la tapa de un motivo geométrico -círculos, rombos, estrellas de cinco, seis u ocho puntas, círculos lobulados y triángulos-, aunque también pueden ser flores de lis, cuadrados de lados cóncavos, circulillos, florecillas y otros elementos sueltos cordados.  El ejemplar que más me gustó de este tipo fue Dichos de Santos Padres y otros documentos, de Pedro López de Baeza.

MUDÉJAR DE RECTÁNGULO PARTIDO 
Se caracteriza por la división de la tapa en compartimientos no necesariamente simétricos, dando lugar a cuadrados y rectángulos que son decorados con motivos sueltos en su interior. Nos encontramos libros de Medicina y El libro llamado de los pensamientos variables como ejemplos del mudéjar de rectángulo partido.

MUDÉJAR DE RECTÁNGULO PARTIDO Y MOTIVOS CENTRALES
Nos encontramos compartimentos cuyo interior es decorado con diversos motivos geométricos con estrellas de cinco, seis u ocho puntas, además de cículos ornamentados, rombos y triángulos.

GÓTICO-MUDÉJAR
El gótico-mudéjar se caracteriza por el empleo de una estructura decorativa de bandas regulares y la estampación de hierros sogueados junto a otros motivos góticos como vegetales, florales y zoomórficos -dragones, ciervos, águilas, liebres, etc-. De este tipo nos encontramos una Historia escolástica de Nebrija y un ejemplar de Francisco Petrarca.

ENCUADERNACIONES HERÁLDICAS
A finales de la Edad Media, el hecho de poseer manuscritos e impresos era sinónimo de tener cierto prestigio social. Los ejemplares se personalizaban al gusto del propietario y a veces eran adornados con los escudos y emblemas heráldicos que identificaban a su poseedor, que solían ser instituciones y personajes relevantes de la jerarquía eclesiástica, universidades, prícnicpes y sobreranos, e importantes bibliófilos y eruditos. Rituales de la Iglesia católica es el ejemplar utilizado para mostrar este tipo de encuadernaciones.

ENCUADERNACIONES ITALIANAS
Este tipo de encuadernaciones comienzan con la conquista de Nápoles por parte de Alfonso el Magnánimo. Son realizadas por encuadernadores catalanes, destacando las bandas rectangulares y el motivo central. Una innovación de gran trascendencia para la historia de la encuadernación fue el uso del oro en la estampación de los hierros. Respecto a esto último, decir que se pueden apreciar hierros de estilo mudéjares pertenecientes al laboratorio de encuadernación de la BNE.

NEOMUDÉJAR
A finales del siglo XIX se inicia el interés por el mudéjar entendido como estilo artístico. Así, la publicación en 1913 de la obra de Ramón Miquel i Planas Restauración del arte hispano-árabe de la decoración exterior del libro puso en valor los modelos, estructuras y elementos decorativos mudéjares, a la vez que acercó este estilo a los principales encuadernadores mudéjares del siglo XIX. Del neomudéjar nos encontramos con ejemplares de El gran libro de música de Muhammad al-Farabi y Aurea expositio hymmarum de Jorge Cociam.


ESTRUCTURAS CONSTRUCTIVAS
Las hojas, organizadas en cuadernos, eran cosidas entre sí con hilo fuerte mientras que se iba tejiendo sobre soportes de piel o nervios. Una vez terminada la costura, el bloque de texto se aseguraba con los terminales de estos nervios a unas tablas de madera que se cubrían con una piel fina de oveja, cabra o becerro, sobre la cual se estamparían posteriormente las complicadas decoraciones o laderías con hierros de pequeño tamaño.
No todas estas estructuras responden a patrones occidentales, ya que los artesanos árabes no utilizaban nervios (propio de la encuadernación oriental) y sustituían las tapas de madera por cartones fabricados con hojas de papel viejo o lienzos bastos de lino en el enlomado de los libros. Con la invención de la imprenta, se mantuvo la costura sobre nervios pero las encuadernaciones se aligeraron cada vez más y fueron transformando su aspecto hasta tomar el de un libro moderno.

De este modo de encuadernar nos encontramos facsímiles con escritura morisca realizada por la BNE y una media encuadernación, muy interesante a mi parecer, ya que permite comparar el antes y el después, como la piel y el esqueleto del ejemplar.

Os dejo, para terminar, los links al Folleto y al catálogo de Imágenes donde se muestran algunos de los ejemplares. Además, deciros que las tres imágenes que he incluido en esta entrada han sido extraídas de la Biblioteca Digital Hispánica, recurso online de la BNE. Espero que os acerquéis a la exposición o que, al menos, esta entrada os haya enseñado algo.

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