6.14.2013

Brújulas que buscan sonrisas perdidas


Para quién no lo sepa, soy una gran admiradora de los libros de Albert Espinosa. Todos ellos me han durado una tarde escasamente, dos o tres horas, pero cada uno ha supuesto un descubrimiento de algo que ha trastocado mi mundo de una forma u otra. Contienen enseñanzas cotidianas o hechos que pueden ayudarnos a sentirnos mejor aunque parezcan una tontería a simple vista. Pero hoy no vengo a hablaros de todos ellos -aunque os los recomiendo encarecidamente, son mágicos, esa es la palabra que mejor los define-, hoy vengo a hablaros del último, Brújulas que buscan sonrisas perdidas.

La historia -como la del resto de los libros- puede no parecer nada del otro mundo: un hombre que ha perdido a su madre y a su mujer, cuyo padre está enfermo, y que está enfadado con sus hermanos por algo del pasado. Pero es también un libro donde el protagonista, llamémosle E., tiene que luchar con él mismo, con su pasado y con su presente, donde tiene que hacer frente a las enfermedades de su padre él solo y donde tiene que sacar a adelante a sus hijas gemelas de la misma forma, solo.




Personalmente, me he identificado muchísimo con el protagonista por esa batalla interior que tiene que librar, con esa búsqueda de fuerza interior, de superación y de seguir adelante, aunque no por el mismo motivo

Luego están esos elementos que no hubiéramos pensado nunca que existirían o que no sabríamos nombrar, y que Albert Espinosa tiene la facilidad de crear o de darnos a conocer. En Mundo amarillo fue el historial vital o los amarillos, en Brújulas que buscan sonrisas perdidas es el archipiélago de sinceridad. Para saber qué son, ya sabéis, a leer(se) los libros.


Para terminar, os dejo las frases que más me han gustado del libro. Si tenéis pensado leeros el libro, no os recomiendo leerlas... No porque os puedan estropear la trama, que quizás también, sino porque es mejor que las vayáis descubriendo a medida que leéis y que las situéis también en su contexto. Leedlo, de verdad, os garantizo que os cambiará la vida, aunque sea mínimamente.



  • Recuerda que puedes ser todo lo que quieras llegar a ser.
  • A veces la gente se va a la cama sin ninguna reflexión, y eso no debería ocurrir.
  • Inspirar olores de verano para superar los inviernos.
  • Y supe que era su respiración. La reconocería en cualquier modalidad.
  • Hay conversaciones en la vida que deseas extraértelas aunque provoquen dolor.
  • El haber perdido a alguien importante hace que el mundo se te desancle.
  • Puños cerrados llenos de sonrisas abiertas.
  • "¿Has perdido todas las sonrisas? Tengo una en el puño... si quieres, te la regalo. Abro el puño y la coges al vuelo..." Y ella abría el puño y yo sonreía... Era automático.
  • Cosquillas en el pulmón.
  • Catalizador de buena energía.
  • El automóvil es siempre un altavoz de las personas. Su valía, su frustración y su tristeza quedan amplificadas.
  • Las mañanas son fáciles. Las tardes, duras. Las noches, imposibles...
  • Si una vida tiene un buen discurso y buenos argumentos, puede tocar a cientos de otras.
  • Y es que cuando cierras los ojos completamente sólo puede significar que estás en tu mundo... Y en los mundos propios suelen ser tan personales que necesitas que el exterior no te salpique.
  • Todo tiene menos valor una vez lo adquieres.
  • Quiero que llegues a ser tú mismo conmigo... Que tu resonancia interna, eso que te hace vibrar, suene igual que tu resonancia exterior.
  • Leerlo a sorbos cortos.
  • Los temas importantes, los que de verdad valen la pena, no mezclan sólo el amor, sino también la amistad, los sentimientos encontrados y los deseos escondidos.
  • Que con el dolor se construyen mundos.
  • Quiero que formes parte de mi archipiélago de sinceridad.
  • Las palabras valientes necesitan de letras sin miedo.
  • Las grandes decisiones fueron tomadas hace años.
  • Y es que cuando vuelves, tu fuerza es la suma de muchas otras.

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